
Toluca, México, 20 de abril de 2026.- El uso de un lenguaje incluyente y no sexista, es fundamental para construir sociedades más igualitarias, justas y apegadas a los derechos humanos, donde se comprenda que no sólo se trata de feminizar las palabras, sino de comprender la fuerza y el impacto de éstas ya que, a través del habla, podemos fomentar la inclusión, visibilizar y respetar a las personas o grupos que históricamente han sido discriminados, señaló Mario Ernesto Montes de Oca Bernal, jefe del Departamento de Atención a Grupos Susceptibles de Discriminación de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM).
Al participar en el programa de radio Nuestros Derechosde la CODHEM, detalló que a pesar de existir resistencia hacia el uso del lenguaje incluyente y no sexista, para las personas servidoras públicas es una obligación establecida principalmente en la Ley General para la Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres, por lo que, desde las instituciones se pude ayudar a construir una sociedad sin discriminación.
Reiteró que este tipo de lenguaje busca visibilizar las desigualdades que existen entre hombres y mujeres, pero también entre otros grupos de la población que históricamente han sido olvidados o invisibilizados, como las niñas y las adolescentes, las personas adultas mayores, así como las personas con discapacidad.
Mencionó que usar lenguaje incluyente y no sexista, requiere también apelar a la creatividad al utilizar sustantivos neutros, como: el personal médico o personas servidoras públicas, entre otras, lo que se busca es emplear palabras que abarquen a toda la gente sin una connotación de género: ciudadanía, en lugar de ciudadanos; personas afrodescendientes, por mencionar otros, colocando en el centro a la persona y no a su condición o característica, “desde una perspectiva de los derechos humanos hay una persona antes de la discapacidad, antes de la edad o la sexualidad y eso es fundamental que lo podamos entender”, aclaró.
De acuerdo con Mario Ernesto Montes de Oca, el mayor argumento que en muchas ocasiones se utiliza es la mencionada “economía del lenguaje”, no obstante, esto va más allá de una cuestión ortográfica, sintáctica o semántica: “el lenguaje no está limitado ni a un código, ni a una ley, ni a un diccionario”.
El lenguaje está vivo, cambia y evoluciona constantemente, a través de su uso y las resistencias al mismo; un ejemplo de ello es la incorporación de la letra “e” o el uso de sustantivos que tienen que ver con las personas no binarias.
Por ello es importante que reflexionemos sobre la importancia que tienen nuestras palabras. El lenguaje tiene carga de emociones, de sentimientos y debemos cuidarlo en todo momento.
Finalmente, expuso que, en la CODHEM permanentemente se realizan labores de capacitación, sensibilización, tanto al servicio público, como a la población en general, en las que se habla de la importancia del lenguaje incluyente y no sexista, a fin de implementarlo como una convicción propia y fortalecer la cultura de paz.
