Conciliar para trabajar mejor: una oportunidad en el Tribunal de Disciplina Judicial- Por Jesús Cadena Alcalá

Radio Guerreros

Cuando se habla de conflictos laborales, muchas personas imaginan juicios largos, trámites complicados y desgaste para todos los involucrados. Por eso, la conciliación laboral se ha convertido en una herramienta clave para resolver problemas de trabajo mediante el diálogo y el acuerdo. Su lógica es sencilla: sentarse a hablar antes de pelear, esta idea, tan básica como necesaria, también debería tener un lugar claro en el Tribunal de Disciplina Judicial.

El Tribunal de Disciplina Judicial existe para vigilar que magistradas, magistrados, juezas, jueces y personal del Poder Judicial actúen con honestidad y responsabilidad, su función es fundamental para que la justicia funcione y la ciudadanía confíe en el Poder Judicial. Sin embargo, no todos los problemas que surgen dentro del tribunal son faltas graves o conductas indebidas, muchos conflictos nacen de cargas excesivas de trabajo, malos entendidos, problemas de comunicación o decisiones administrativas que afectan al personal.

En esos casos, la conciliación laboral puede marcar la diferencia; escuchar a las personas trabajadoras, permitirles expresar sus inconformidades y buscar soluciones de común acuerdo evita que los problemas crezcan y se conviertan en procedimientos largos y desgastantes. Resolver un conflicto a tiempo no significa “perdonar” conductas indebidas, sino actuar con sentido común y responsabilidad institucional.

También es importante decirlo con claridad: la conciliación tiene límites, cuando hay faltas graves, abusos de poder o actos de corrupción, el tribunal debe de actuar con firmeza aplicando la ley. Cerrar la puerta al diálogo en todos los casos es un error que termina afectando el ambiente laboral y, en consecuencia, la calidad del servicio de justicia que recibe la ciudadanía.

Un tribunal que promueve la conciliación laboral envía un mensaje poderoso: que la justicia empieza en casa, servidores públicos que trabajan en un entorno justo, donde sus problemas pueden resolverse con respeto, están en mejores condiciones de cumplir su función y servir a la sociedad con profesionalismo.

La conciliación laboral no debilita al Tribunal de Disciplina Judicial; al contrario, lo fortalece. Apostar por el diálogo, la prevención y el trato digno es una forma concreta de construir instituciones más humanas y confiables porque al final, una justicia que escucha es una justicia que funciona mejor.

En colaboración con Edgar Cid.

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