El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos anunció que a partir de este viernes, en todos los puertos de entrada y salida, los agentes de la Patrulla Fronteriza tomarán de manera obligatoria datos biométricos y genéticos a extranjeros.
Esto quiere decir que todos los extranjeros sin ciudadanía, incluidos los que cuenten con una tarjeta de residencia permanente, residentes temporales, menores de edad y adultos mayores deberán entregar sus huellas dactilares, escaneo del iris y del cuerpo entero, así como registro de su voz y en algunos casos muestras para la prueba de ADN, con el objetivo de obtener datos para identificación genética.
Estos datos se tomarán en los aeropuertos, puertos marítimos y cruces fronterizos terrestres.
El gobierno de Estados Unidos justificó estas medidas como un esfuerzo para combatir amenazas terroristas, el uso fraudulento de documentos de viajes, la sobrestadía de los visitantes y la verificación de los datos proporcionados por los viajeros
